Es una decisión personal, pero debemos tener en cuenta un par de condiciones para disfrutar al máxima de esta relación: hay que dejar en claro quien es el líder en esa manada y la buena salud de todos.
Para muchas personas el tema de compartir la cama con su perro es un hecho que no requiere de ningún análisis previo. Para otros, es casi un atentado a la higiene y salud. Cada uno tiene su razón.

¿Quién es el líder?
De manera natural, los perros duermen junto a los demás miembros de su manada y muchas veces cerca del individuo con quien tienen mayor vínculo afectivo. Ante todo, la salud.
Dormir con nuestros perros puede ser un verdadero placer, pero si no tomamos ciertas precauciones, ¡ese sueño pacífico puede llegar a convertirse en una pesadilla!

Aquellos que decidan hacerlo, deberán considerar una serie de cuidados básicos.

  • Por ejemplo, las personas inmunodeficiencias o con algún tipo de alergia manifiesta, deberían evitar compartir su cama con el perro.
  • Asimismo, ese animal debería tener sus vacunaciones al día para evitar el contagio de enfermedades y estar libre de parásitos y de pulgas.

 Prevenir, para evitar los olvidos
La presencia de pulgas sobre el animal y en el ambiente es un tema relevante.

En primer lugar, porque cuando las personas observan que las mismas están sobre el perro suele ser demasiado tarde. De hecho, estudios internacionales sostienen que más del 30% de los dueños de perros no se da cuenta de que su animal tiene pulgas. Es por esto clave saber que la mayoría de los productos contra las pulgas dura solo un mes.
De allí la importancia darles a los perros una protección extendida por 12 semanas y así realizar un control efectivo contra las pulgas.

¿Entonces qué hacemos?
La decisión de dormir o no con su perro en la cama no es discutible: es una de las tantas libertades individuales que tenemos, pero lo que no puede ser aceptable es que esta decisión ponga en riesgo al propio propietario o a terceros. 

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