¿Cuándo se debe asistir al veterinario?

– Antes de adquirir un gato por primera vez: La consulta previa a tener un gato, ayuda por un lado, a evacuar las dudas  que tengan los futuros propietarios. Asimismo, a obtener toda la información necesaria para lograr una adaptación positiva, rápida y saludable para el gato  a un nuevo ambiente.

– Antes de adquirir un segundo gato. Es decir, teniendo al menos ya  un gato en el hogar. En este caso es fundamental la consulta previa.

Se deberá supervisar la salud en general y el comportamiento en particular del gato que  está en la casa: Además, es muy importante tomar  medidas preventivas para no ingresar enfermedades que puedan ser contagiosas para el otro gato.  Es necesario: Chequear todo lo necesario según la edad que tenga, realizar análisis de sangre en búsqueda de enfermedades contagiosas (Por ejemplo, Test de  VIF – VILEF, Coronavirus, enfermedades parasitarias internas y externas -incluidas otocariasis, micosis por citar algunas-. Tenerlo en cuarentena para su observación).

– Cuando el gato es cachorrito: Todos los propietarios deben ir en este período.

Más allá de los protocolos de desparasitación  y vacunación, se les indicará los chequeos preventivos (según cada caso en particular), la edad adecuada para su esterilización/castración y  también la distribución de cada elemento que usará el gato para una vida saludable y confortable.

– Cuando tenemos un gato adulto joven: Además de refuerzos de sus vacunas, se deben hacer análisis de sangre y/u orina una vez al año de rutina.

Es necesario llevarlo para  controlar el peso corporal y su condición corporal: Un chequeo cardiológico, uno radiográfico, ecográfico, examen y limpieza  dentaria, ésta última si así lo requiere.

Cuando tenemos gatos en reproducción y/o períodos de gestación y/o lactancia.

– Cuando tenemos gatos mayores de 8 años: En esta etapa se deberán reforzar los chequeos generales dos veces al año y cualquier otro específico para cada paciente en particular.

– Cuando se realicen cambios en el territorio  del gato: Cualquier modificación, puede ser un potente desencadenante de algún trastorno en su conducta, generando: ansiedad, estrés, miedo, agresión y/o de enfermedad o empeorar alguna preexistente.

 

Fuente: Foyel

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