Durante el  proceso de envejecimiento se van consolidando cambios celulares, orgánicos y metabólicos que empiezan ya durante la madurez. Dejando aparte los problemas de tipo físico –y la mayor susceptibilidad a contraer enfermedades- el envejecimiento se acompaña de cambios de comportamiento que en muchos casos son un problema para el propietario ya que debe  saber interpretarlos y aceptarlos para asegurar al animal una calidad de vida aceptable.

Hay que tener en cuenta que se trata de un proceso de degeneración progresivo, lento e  irreversible que compromete a  todas las estructuras del organismo. Además, predispone a todo tipo de enfermedad orgánica, y a cambios también a nivel de comportamiento. El animal se vuelve menos reactivo a los estímulos externos, mayor  sensación de fatiga y  posible aparición de dolor -que en algunos casos, es difícil de detectar y diagnosticar por parte del propietario, al menos si no se presenta en forma aguda-.

¿Cuándo se considera a un perro mayor?

Esta pregunta no es simple debido a que existe una enorme variabilidad en la especie canina en la cual el tamaño representa -en este caso- un punto esencial.  En general, se podría inferir que un perro de talla grande o gigante tiene una esperanza de vida menor que un perro de tamaño medio o pequeño, aunque mucho dependerá de su genética, de su alimentación, los cuidados preventivos recibidos a lo largo de su vida y de un correcto manejo en el proceso de envejecimiento.

En esta tabla se pueden observar las edades medias a las que un perro se considera “ senior ”.

Peso (Kg) & Edad (años)
  • Perros de talla pequeña: 0 – 9 Kg.-  11,5 años
  • Perros de talla media:      10 – 22 Kg.-  11,0 años
  • Perros de talla grande:     23 – 40 Kg. – 9,0 años
  • Perros de talla gigante:  >40 Kg.- 7,5 años
Consejos y cuidados para un “senior”

Será fundamental aumentar los chequeos médicos. Será importante evaluar la funcionalidad de los sentidos para interpretar comportamientos de inseguridad, miedo o mayor apego, aunque los animales pueden vivir reemplazando la pérdida parcial o total de un sentido con la agudeza de otro. Un examen neurológico evaluará posibles daños a nivel nervioso y la aparición de dolor que deberá ser manejado correctamente para asegurar una buena calidad de vida al animal. Por otra parte,  cuidar la alimentación es muy importante. Debe ser equilibrada, rica en antioxidantes y prebióticos que ayudarán a reducir el envejecimiento celular y en algunos casos a facilitar la utilización de fuentes de energía más fáciles de captar por las células cerebrales. Podemos asesorarnos sobre todos estos temas con nuestro veterinario de confianza.

Asimismo, un perro senior tiene la tendencia a reducir su actividad ya que pasa más tiempo durmiendo, se cansa más rápido y muchas veces rechaza los paseos. Por eso, se debe estimular la actividad física moderada pero sin forzar el animal.

Entendiendo los cambios físicos que el animal experimenta debemos aceptar que nuestro perro no quiera moverse y jugar como antes pero necesita que lo cuidemos más y que entendamos sus posibles cambios de hábitos.

Fuente:
Foyel

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