Es muy importante que las relaciones entre sanidad animal, salud pública y medio ambiente existan para el desarrollo de estrategias de concientización y prevención para  resguardar la biodiversidad en el mundo.  El número de enfermedades zoonóticas que tienen como reservorio a los animales silvestres es preocupante y sigue creciendo.

Según la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE) “en el mundo cada año aparecen de media cinco nuevas enfermedades infecciosas para el ser humano, tres de ellas procedentes de los animales, la mayoría silvestres”. Como se ha explicitado, más del 60% de los agentes patógenos que afectan al hombre es de origen animal, la mayoría, entonces, proviene de la fauna silvestre. En las últimas décadas, al menos 144 enfermedades humanas derivadas de patógenos presentes en los animales silvestres se han convertido en serios problemas de salud pública.

A nivel nacional, las zoonosis silvestres son varias: rabia, Mal de Chagas, Leptospirosis y Hanta Virus. Otras enfermedades zoonóticas de gran importancia en el país, tienen componentes silvestres en sus ciclos: hidatidosis, trichinelosis, psitacosis, rabia, etc.

Podría pensarse que en un ecosistema en relativo equilibrio, las enfermedades no representarían un peligro sino un factor de “selección” natural. Pero la tensión existe en la interrelación hombre-especies domésticas-fauna, generando situaciones que atentan contra la salud y el bienestar de las poblaciones silvestres o los seres humanos, sino que también tiene la capacidad de afectar la salud de las especies domésticas.  En este nuevo contexto, se han creado y manifestado nuevas dinámicas para las enfermedades infecciosas que favorecen la propagación de agentes patógenos a nivel geográfico y entre especies.

Existen un sinnúmero de factores que contribuyen al desarrollo y propagación de estas enfermedades. Algunos a mencionar -pero no excluyentes- son: la carne cruda de animales silvestres o los productos frescos tradicionales están al alcance de la mano. Otro factor importante a considerar:  es el desarrollo y expansión de nuevas costumbres -o tendencias- sociales como la adquisición de especies exóticas como animales de compañía, los productos de animales silvestres o el ecoturismo.

Por esta razón, la prevención y el control de las enfermedades de los animales silvestres son factores primordiales para resguardar la sanidad animal y la salud pública, así como la biodiversidad a nivel mundial, y resolver las cuestiones de la agricultura y el comercio asociadas.

Para atender esta problemática, la Medicina Veterinaria es esencial en la gestión de las problemáticas relacionadas con la fauna silvestre, lo que a nivel nacional implica fuertes desafíos que solo pueden abordarse mediante un esfuerzo coordinado, de todos los actores intervinientes: como las autoridades gubernamentales, los referentes de la Salud, los profesionales de varias disciplinas, los ciudadanos y  productores pero también con el apoyo recíproco de los diferentes países para fortalecer las medidas adecuadas de prevención y control.

El seguimiento y control de las enfermedades animales de la fauna silvestre son componentes sustanciales para el resguardo de la salud, biodiversidad, y el cuidado animal.

Fuente:
Colegio de Veterinarios de Provincia de Buenos Aires

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