¿Cómo se produce la enfermedad?
La enfermedad es producida por el Clostridium Tetani, microorganismo que se encuentra en el medio ambiente bajo su forma de “resistencia” llamada “esporos”. Estos penetran el organismo a través de heridas punzantes y una vez instalados desarrollan su forma “agresiva”, en realidad lo que ocurre es que éstos esporos germinan.

A partir de ese acontecimiento el Clostridium Tetani comienza a producir dos tipos de toxinas que son las que ejercen su efecto nocivo sobre el organismo. Ellas se denominan: Tetanolisina y Tetanospasmina. La primera, produce ruptura de los glóbulos rojos -efecto hemolítico- y la segunda es la responsable de la sintomatología nerviosa de ésta enfermedad.

Síntomas:
Los signos clínicos se producen aproximadamente a los 5-10 días del traumatismo.

El tétanos localizado es el más común en los caninos. La primera manifestación es la rigidez de un miembro. Después, otro de los síntomas es que puede extenderse al miembro opuesto y progresar en un período variable de tiempo hasta alcanzar el Sistema Nervioso Central.

Asimismo, el paciente puede tener dificultades para mantenerse de pie o para echarse debido a la “extrema rigidez muscular“. Los reflejos miotáticos -respuestas del músculo al tacto- se encuentran acentuados, en otras palabras, ante leves estímulos táctiles se desencadenan numerosas contracciones de la musculatura. Puede aparecer protrusión del tercer párpado y exoftalmos (globos oculares exteriorizados).  Como así también, pueden rechinar los dientes por la contractura de los músculos masticatorios y puede haber exceso de salivación, retención urinaria y constipación.

Por otro lado, pueden aparecer conductas agresivas y llegar a tener episodios convulsivos.

¿Cómo se realiza su diagnóstico?
La historia de una herida reciente y la sintomatología antes desarrollada permiten sospechar tétanos. Es importante acudir al veterinario y tener un asesoramiento profesional.

Fuente: Foyel

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